Hay una sola y única medicina: la que cura
El professor Florencio Escardó, emèrit de la Universitat Nacional de Buenos Aires, dins del pròleg a la primera edició argentina del llibre La medicina floral de Edward Bach, de la doctora María Luisa Pastorino, escrivia l'any 1987 el següent:
[...] No me
cansaré de repetir que hay una sola y única medicina: la que cura, pero
para llegar al resultado apetecido y necesario se requiere una mente abierta y
un espíritu no menos abierto y, sobre todo, dotado de la suficiente valentía
para enfrentar la cultura dominante, la fraguada por las escuelas y las
academias que ignoran o fingen ignorar que están al servicio de la poderosa
industria farmacéutica y de intereses que no siempre (tentado estoy de escribir
casi nunca) son los de los enfermos. Afirmar que en la actualidad el médico
corriente está reducido a ser el agente de ventas de la tal industria no es, en
modo alguno, un concepto peyorativo sino la formulación de una realidad
flagrante y al mismo tiempo temible. La historia de la Talidomida debería ser
la primera clase de todas las cátedras de Terapéutica de todas las facultades
del mundo; que así no sea es un silencio culpable de la conciencia médica y una
marca infamante para el espíritu humano.
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| Estatua d'Allison Lapper en Trafalgar Square https://abcienciade.wordpress.com/2012/09/30/que-es-la-talidomida/ |
Se
declama mucho sobre derechos humanos, pero ni por asomo se incluyen en
esa declamación los de los pacientes cuya vida y cuya salud están en manos de
una seudociencia convertida en industria.
Frente
a tal estado de cosas el médico que se resuelve a volver la vista hacia otras
maneras de curar, no autorizadas oficialmente, ha de afrontar un verdadero
martirologio que lo tilda fácilmente de charlatán o curandero. Quien emprende
tal camino ha de pasar por la prueba iniciática de toda rebeldía en el campo
cultural y de toda valentía en el terreno espiritual, pero al
hacerlo, se convierte en un ser de elección, que poco a poco (muy poco a poco)
es reconocido por los sufrientes que lo eligen culposamente o huyen
desilusionados de una medicina rutinaria que al olvidar al hombre se ha
olvidado de sí misma; que ignora todo el acervo tradicional que nace con
Hipócrates, a menudo asistido por Perogrullo, maestro de maestros, y que sólo
reconoce resultados y no teorías, curaciones y no hipótesis.
Quien ejerce, por ejemplo, la Homeopatía , se ha
elegido a sí mismo porque ha elegido al hombre.[...]
Dos anys més tard, a la segona edició del mateix llibre sobre les Flors de Bach, prossegueix:
[...] una
forma terapéutica de esas que, sin razón alguna, se han dado en llamar alternativas, queriéndose, tal vez, decir que pueden alternar con otra forma de
curar que tiene algo así como la principalidad y primacía, lo que está muy
lejos de ser legítimo ya que con todas sus variantes, la medicina oficial de
escuelas y academias no hace sino servir los intereses de la poderosa industria
farmacéutica convertida en pseudo ciencia. Tal aseveración se enriquece con el
silencio y semiocultación que en los medios galénicos ha obtenido el formidable
alegato de Ivan Illich «Nemesis Médica» y otras publicaciones de igual
tendencia y doctrina. La conspiración del silencio ha sido siempre arma
favorita de los intereses mezquinos y poderosos. La primera edición de esta
obra y la eficaz sencillez que anima y enciende su estilo, han dado un toque de
atención hacia lo que en justicia puede llamarse la nueva medicina ya que es
realmente nueva en la conciencia cultural. La medicina que no es el devenir
histórico no es otra cosa que un menester cultural aplicado, en toda la
extensión y profundidad que tiene la palabra cultural.
A la
trágica significación de la
Talidomida , a que me referí en el primer prólogo, se suma
ahora la del Distilbene que ha impresionado poco o nada la conciencia de los
médicos. Y la enfermedad de Rege (hidrocefalia grave en niños tratados con
aspirina en casos de gripe o varicela).[...]
Si entenem per ciència el conjunt de coneixements objectius i verificables sobre una matèria determinada i per la capacitat de fer previsions exactes sobre una part de la realitat, bé podem dir que disciplines com la farmàcia i en part la medicina, bé sigui per interessos econòmics o egocentrismes i avarícies, fa temps que s'allunyen de l'esperit científic i de l'humanisme, apropant-se més i més amb impunitat a un sistema d'enriquiment fraudulent. Des del seu prepotent pedestal actualment estan desautoritzades per a anomenar pseudo ciències a les teràpies alternatives.
Diego Orta i Molins
Octubre 2013
Diego Orta i Molins
Octubre 2013

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